Publicación:
El Universal
Fecha: 23 Agosto 2005
Primero vino la Firma Electrónica Avanzada, después
los Certificados y Sellos Digitales, y ahora es la Factura
Electrónica, que tras casi ocho años de
cabildeo por parte del sector empresarial y tecnológico
del país, y su actual aprobación y regulación
por parte del Sistema de Administración Tributaria
(SAT), empieza a utilizarse en México.
"Sí hay cierta desconfianza, pero es normal.
Es la misma que surgió cuando empezaron a utilizarse
las tarjetas bancarias, por ejemplo. Pero también,
de igual forma, será cuestión de tiempo
para que con su uso empiece a tomársele confianza",
explicó Jorge Castellanos, director comercial
de Levicom, firma mexicana que proporciona
la tecnología necesaria para su uso.
Castellanos relata cómo hace siete u ocho años,
75 empresas presentaron ante el organismo equivalente
a lo que ahora es el SAT una propuesta para usar este
tipo de facturas, presionados y entusiasmados por los
usos que ya se le daba en Asia y Europa. El coordinador
de este esfuerzo, según reconoce, fue la Asociación
Mexicana de Estándares para el Comercio Electrónico
(Amece).
"La respuesta que obtuvimos fue: hay que esperar.
Hoy sabemos qué fue lo mejor, porque con su uso
actual encontramos mejores tecnologías, mejores
formas de hacer las cosas, la referencia de otras experiencias
que nos permiten hacer los procesos con mayor calidad,
y sobre todo que tenemos ya un sector empresarial más
culto, mucho más cuidadoso en estos temas, pero
ya no temeroso", explicó Castellanos.
Como es de suponerse, desde que en enero de este año
se aprobó su uso, a través del Diario
Oficial de la Federación , la firma electrónica
ha provocado que infinidad de empresas surjan para vender
la tecnología necesaria.
"Coyotes siempre va a haber. Antes sólo
teníamos cuatro competidores, hoy tengo como
60. Y ante ello, reproduzco un consejo: hay que verificar
que la firma a la que se contratará para hacer
facturas electrónicas esté certificada
y que tengan mínimo tres años de experiencia
en el país, porque muchas firmas nuevas vienen
de Chile o España, pero nada conocen de nuestros
sistemas", explica.
Para evitar malas experiencias, Castellanos avala que
el país no está desinformado, sólo
es cuestión de buscar, como en la página
del SAT, de Amece o del mismo Levicom.
Para qué una factura electrónica
"Para definir las grandes ventajas de una factura
fiscal, la defino con esta analogía: es la digestión
digital de la firma electrónica y de los certificados
y sellos digitales, es decir, conjunta todos estos sistemas
en un solo documento, lo que lo hace infalsificable
o irreproducible, a un costo infinitamente inferior
a un comprobante tradicional", agregó.
Ante ello, Castellanos calcula que una factura en papel,
por ejemplo, equivale a un costo de 130 pesos, que con
gran uso de tecnología y procesos óptimos,
puede reducirse quizá a 27 pesos; "nosotros
cobramos un peso con 45 centavos por una electrónica,
que en la competencia estará en centavos más
o menos".
"Lo que sí hay que entender es que la factura
electrónica aunque se usa para lo mismo que una
en papel, no es igual, es decir, tiene la función
de eliminar muchos de sus inconvenientes y agrega otras
funciones, como la adhesión de datos personales
de quien emite la factura, por ejemplo", dijo.
Una de las formas de garantizar su seguridad es que
está sustentada en tecnología de 128 bits,
lo que equivale a que su información esté
protegida por una contraseña formada por 128
letras.
La oferta de Levicom
Como empresa 100 por ciento mexicana, Levicom
utiliza tecnología también totalmente
nacional, que para el caso de la factura se ha denominado
EDC invoice . Entre sus cualidades reside el hecho de
que permite crear simultáneamente facturas digitales
y en papel, para hacer amigable la transición,
además de que cuenta con candados PKI para proteger
los datos.
Con 20 años de experiencia en el desarrollo de
sistemas de cómputo, fue una de las empresas
que impulsó el uso de la factura electrónica
hace ocho años, se apoya en un call center compuesto
por 70 personas y 63 distribuidores que dan capacitación
y asesoría para su uso, y actualmente cuenta
con 30 mil clientes activos.
Como dato curioso, Levicom fue también
quien en noviembre de 2003 adquirió la parte
bCentral de Microsoft, que actuaba como su competidor.
"El valor que ofrecemos es que no cobramos el software
de hecho, todas sus actualizaciones y adecuaciones son
gratuitas ni por el servicio que ofrece la empresa.
Nuestra factura electrónica cuesta 1.45 pesos",
dijo Castellanos.
Actualmente Levicom ya factura a todos
sus clientes de forma electrónica, ha sumado
a 4 mil 600 empresas en dicha aventura y cuenta con
60 más en fase de prueba. Amén de que
presume el caso de las tiendas Chedraui, que para noviembre
habrá logrado migrar de forma masiva todos sus
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